Mi equipo es mejor que el tuyo

Las personas tendemos a compararnos con nuestros semejantes en todo momento. Desde que somos niños nos encanta fijarnos en lo que tiene nuestro hermano/a y lo deseamos con todas nuestras fuerzas, no importa lo que tengamos nosotros. En la cultura occidental en la que vivimos todo se ha convertido en una competición, el tener que llegar más arriba que el compañero, el ser mejor y si no se puede al menos el parecerlo. Estos son comportamientos inherentes a la persona (en algunos más que en otros obviamente) y que aunque no lo sabemos nos influyen en nuestro día a día.

Este post no tiene la intención de hablar de la psicología humana, ni de lo “envidiosos” que somos o dejamos de ser. A lo que quiero apuntar es a como en empresas o departamentos de software donde hay más de un equipo trabajando con metodologías ágiles se tiende a comparar unos con otros, bien sea por el comportamiento natural de medirse entre compañeros como cuando los responsables necesitan métricas para tomar algún tipo de decisión.

No comparemos peras con manzanas

El primer punto que aunque parece obvio en la práctica se comete muy a menudo el error de comparar equipos que lo único que tienen que ver entre ellos son que están compuesto por personas de carne y hueso, nada más.

Si tienes equipos distintos, en proyectos distintos, con responsables distintos, disciplinas distintas y roadmaps distintos. ¿Por qué comparar uno con otro? No tiene ningún sentido. En este caso lo que recomiendo es que si necesitamos tomar alguna decisión sobre movimientos o ajustes se haga sobre las personas en concreto basándonos meramente en criterios personales y no de equipos.

La velocidad no es un KPI

La velocidad de un equipo ágil es una métrica que nos indica el número de puntos que ha conseguido un equipo en un sprint. Este valor es muy irregular sobre todo cuando un equipo está en una fase inmadura, acaba de cambiar o comienza un proyecto nuevo. A lo largo de los sprints se va estabilizando.

La principal utilidad de esta medida es servir como herramienta al propio equipo a la hora de estimar a lo que puede llegar en un sprint. Si durante los últimos cinco sprints se han conseguido 40 puntos, al estimar para el siguiente cuando se han metido ya unos 38-40 el equipo sabe que su límite está cerca y no debe arriesgarse a coger más historias porque corre el riesgo de no poder terminarlas.

La velocidad ayuda a conseguir el objetivo último de usar metodologías ágiles: ser predecible.

¿Por qué la velocidad no es en absoluto un KPI para comparar equipos?

  • La medida de estimación de cada equipo es distinta, lo que para uno supone cinco puntos para otro son ocho.
  • La velocidad es una herramienta de apoyo a la estimación interna.
  • Es muy sensible a factores externos como pueden ser sprints más cortos, absentismo de sus miembros, situaciones inesperadas, etc.

Cada equipo tiene su propia historia

Incluso siendo equipos distintos que trabajan bajo el paraguas del mismo proyecto tienen historias y casuística distintas. Cada uno de ellos ha pasado por problemas y situaciones que en muchas ocasiones no se parecerán los unos a los otros, las decisiones tomadas ante estas situaciones por sus respectivos Scrum Masters o Product Owners (si fuera distinto) de seguro que han marcado el resultado de lo que se intenta comparar.

Sería muy irresponsable juzgar a un equipo o compararlo con otro sin tener en cuenta por todo lo que ha pasado.

Mi equipo ha llegado a su objetivo y el tuyo no

Volvemos otra vez a las peras y las manzanas, he visto en muchas ocasiones hacer comparaciones entre equipos bajo el pretexto de “El equipo X ha llegado a su objetivo y el equipo Y aún no”.

Si eran objetivos distintos, con roadmaps distintos, productos distintos e integrantes distintos. ¿Por qué compararlos?

Lo que SÍ se podría usar para hacer alguna comparación

Está claro en algunos momentos es necesario tener una visión global de todos los equipos sobre lo que se tiene una responsabilidad y cuando hay que tomar decisiones hacerlo en base a criterios objetivos, homogéneos, veraces y verificables.

Tener en cuenta el camino recorrido y los obstáculos que se han encontrado es importante a la hora de hacer una valoración, no sería justo juzgar a un corredor por hacer los 100 metros en veinte segundos teniendo que saltar vallas que otro que lo ha hecho en diez con el camino llano.

Actitud ante los problemas, todos los equipos y proyectos tienen situaciones difíciles a las que deben enfrentarse, ya que cada uno será distinta no podemos compararlos por la situación en sí ni si han tenido éxito o no resolviéndolas ya que puede haber factores externos que interfieran pero sí se puede analizar la actitud que ha tenido el equipo a la hora de enfrentarse a los problemas y los procesos que han seguido para la toma de decisiones.

Recolecta toda la información posible antes de tomar alguna decisión, seguramente cada miembro del equipo tiene una visión particular que te aporta información complementaria y tener sobre la mesa todos los puntos de vista te va a ayudar a la hora de decidir.

Seguro que os habéis visto reflejados en alguna de estas situaciones o habéis caído en la tentación de utilizar algunos de los elementos arriba descritos para mirar al equipo de al lado por el rabillo del ojo, yo también lo he hecho y por eso la experiencia me ha enseñado que hay que cambiar el filtro con el que nos miramos.