La mujer del César

El mundo de la tecnología está lleno de peculiaridades, es un mundo frenético, las tendencias cambian día a día, hay siempre mucha presión en el aire y cuando hay que reaccionar y dar un volantazo no siempre le gustará a todo el mundo, hay que estar bien posicionado. ¿A dónde quiero ir? pues bien, quiero ir precisamente al concepto intrínseco de competitividad que solemos tener los ingenieros informáticos.

En nuestra profesión, al contrario de otras ingenierías clásicas no todo es blanco o negro, bien o mal, hay un millón de matices que pueden hacer que algo que creíamos excelente e irrefutable otro lo consiga y eso no quiere decir de ninguna manera que lo nuestro este mal o lo de otro mejor o peor, es simplemente diferente, y como tal hay que aceptarlo.

Tras el paso por muchos proyectos, jefes y equipos puedo decir que he tenido buenas y malas experiencias (como todos en vuestros trabajos) pero hay siempre un denominador común: “Uno no es lo que es sino lo que otros dicen que es”, lo comunmente llamado Marca Personal y ese concepto es un arma de doble filo, y ambos lados cortan como bisturíes.

Existen muchas técnicas todas perfectamente documentadas de forjarse una buena marca personal, de dar buena impresión, una de ellas es hacer bien tu trabajo, hacerlo mejor que nadie e incluso ponerte alguna medalla con un logro inesperado; también es necesario destacar los logros de tus compañeros más cercanos o los de tu equipo pues también serán vistos como propios. Todo esto es importante, sí, pero no tanto como lo más vital de todo: Si esos logros y buen trabajo no generan una fama, estás muerto, ya puedes ser el descubridor de un algoritmo mejor que el de Google que si los otros no hablan de ti, no eres nada, al contrario, si no generas buena fama se entenderá por defecto que estás haciendo mal tu trabajo.

Estaréis pensando que esto es hacer apología del trepismo o lamenalguismo, nada más lejos de la realidad, aquí no se trata de hacer parecer lo que no es, si no algo más legítimo y difícil porque si es bueno en este mundo competitivo van a intentar echartelo para atrás: hacer parecer lo que es porque como siempre se ha dicho “La mujer del César no solo tiene que serlo sino parecerlo”.